Ciberbulling, qué es y cómo prevenirlo

Las nuevas tecnologías son una herramienta muy útil para aprender, comunicarse y entretenerse, de eso no cabe duda. Sin embargo, pueden convertirse en una amenaza sobre todo para los niños y adolescentes, ya que son especialmente vulnerables y propensos a los riesgos y peligros que conllevan el uso de Internet y las redes sociales.

A partir de los 10 años y hasta los 16 es el momento más peligroso para que los menores sean víctimas de abusos en Internet, ya que es a partir de esa edad cuando los adolescentes acceden a los dispositivos móviles y conocen mejor cómo funciona Internet.

Ciberacoso, sexting, acceso a contenidos inapropiados, adicción a las nuevas tecnologías, falta de privacidad o uso indebido de los datos personales son algunos de los riesgos que preocupan enormemente en nuestra era digital, sobre todo a los que somos padres. Si queréis conocer cuáles son los peligros a los que se pueden enfrentar los niños y adolescentes cuando usan Internet y las redes sociales, os aconsejo que leáis el siguiente artículo “Los riesgos de Internet y las redes sociales para niños”.

En esta ocasión, y con motivo del Día Internacional de Internet Segura, que se celebra el próximo 5 de febrero, quiero hablar del ciberacoso o también conocido ciberbulling, acoso que se produce a través de Internet y las distintas tecnologías de comunicación.

Antes de profundizar en el ciberacoso, me gustaría definir qué se entiende por acoso escolar, y desvelar algunas cifras de este problema social.

Qué es el acoso escolar

Se entiende por acoso escolar cualquier forma de maltrato físico, psicológico, verbal, sexual o social producido de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado en un ámbito escolar, con la clara intención de producir un daño.

“El acoso es una conducta ligada a la violencia y la privación de derechos hacia otra persona, que con independencia del formato en el que se manifiesta, ya sea bien a través de los medios digitales (ciberbulling) o bien a través de forma física, en persona, genera inseguridad e indefensión en la víctima”, según define INCIBE, el Instituto Nacional de Ciberseguridad.

Los datos que arrojan los estudios e informes de diferentes organizaciones son alarmantes. Un 32% de los alumnos de primaria y secundaria de los centros educativos en España, es decir uno de cada tres niños, afirma que en su clase se sufren situaciones de acoso escolar, según los resultados de un informe de la Fundación Mutua Madrileña y de la Fundación ANAR.

Según el presidente de AEPAE  (Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar), Enrique Pérez Carrillo “el acoso escolar es un problema de derechos humanos porque están implicados la xenofobia, la homofobia, la violencia de género… Hay tantos planos implicados dentro del acoso escolar, que entendemos que el acoso escolar tiene que empezar a dejar de ser un problema menor para ser considerado un problema mayor. No es un problema que se circunscriba sólo al entorno escolar, sino que tiene mucho más recorrido”.

Es importante concienciar a toda la comunidad escolar en la importancia de frenar las conductas violentas en las aulas. Esto se puede lograr a través de campañas de concienciación. Y es que empresas como la austríaca de servicios financieros ‘Erste Group’ lanzó el pasado mes de diciembre, con motivo de las fiestas navideñas, un anuncio para concienciar a los más jóvenes de la realidad de este problema.

Bajo el título ¿Qué sería una Navidad sin amor?, el spot pretende concienciar a los niños en edad escolar a ser más vulnerables con el resto de compañeros asumiendo que todos somos diferentes y que se tiene que respetar a cada uno tal y como es. El anuncio culmina, como no podía ser de otra manera, con un final feliz☺.

 

Qué es el ciberacoso escolar

El ciberacoso, como ya hemos comentado, es el acoso que se produce en el ámbito escolar y en el que se utilizan medios digitales para hacer daño a la víctima conscientemente y de forma repetida en el tiempo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), España es uno de los países donde más se practica el ciberacoso. La Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña publicaron un informe que afirma que uno de cada cuatro casos de acoso escolar es ciberacoso; las chicas sufren mucho más este tipo de abuso que los chicos (70 -30%), la edad media a la que suele empezar a practicarse es a los 13 años; la plataforma más utilizada por los acosadores es WhatsApp (81 %); el acoso a través de las redes sociales lo padece una tercera parte de la casuística (36 %), y un 30,6 % del ciberacoso va unido a agresiones físicas.

Semejanzas y diferencias entre acoso y ciberacoso

Existen tanto semejanzas como diferencias entre el acoso y el ciberacoso. Ambas acciones se realizan con premeditación; existe una clara intencionalidad por parte del agressor y se producen con carácter repetitivo.

Respecto a las diferencias, en el acoso escolar, es decir, el cara a cara, en el acoso presencial suele haber una diferencia de poder entre la víctima y el acosador, siendo este último más fuerte o de mayor edad. Sin embargo, en el ciberbulling cualquiera puede convertirse en acosador.

El acoso tradicional se desarrolla en un espacio físico, mientras que el ciberbullying siempre se comete en un espacio virtual. En el ciberbullying no existe un contacto directo ni a la cara y se oculta la identidad

El acoso digital mantiene su acción agresiva durante mucho más tiempo que en el bullying convencional, ya que el ciberbulling facilita la conexión permanente; se pueden enviar SMS, correos electrónicos, mensajes privados, comentarios en redes sociales y realizar llamadas las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

El ciberacoso de produce con rapidez, pues a un golpe de clic el acosador puede hacer daño en muy poco tiempo, ya que un mensaje malintencionado se puede extender de forma muy rápida a una gran audiencia.

Características del ciberacoso escolar

La intencionalidad de dañar a la víctima, el anonimato o la viralidad son algunas de las características de esta forma de agresión a través de las tecnologías de la información y comunicación:

  • Intencionalidad. El ciberacoso escolar es un acoso internacional, recurrente y agresivo hacia la víctima.
  • Anonimato. El agresor tiene la capacidad para ocultar la identidad. El ciberbullying facilita el anonimato del acosador , ya que este no solo tiene facilidad para esconderse, sino también para engañar a la víctima acerca de quién le está acosando.

Recientemente se ha publicado una noticia en la que se expone que el Gobierno estudia la posibilidad de promulgar una ley en la que combata el anonimato en las redes sociales. Esto, sin duda, permitiría luchar contra las personas que utilizan el anonimato que ofrece Internet para hacer daño.

  • Viralidad.  El agresor puede extender un mensaje masivamente a una gran velocidad y de conexión permanente, 24 horas al día y los 7 días de la semana.
  • Repetición. En el acoso virtual la repetición ya no consiste solo en agredir varias veces. En el ciberbulling con subir una sola vez una imagen a una red social y que la vean varias personas, ya se produce una repetición continua, cada vez que se visualice o se compartan esa imagen o los comentarios abusivos que la acompañen.

Cómo es el agresor

Habitualmente, el agresor tiene un comportamiento provocador y de intimidación continua. Posee un modelo agresivo en la resolución de conflictos, presenta dificultad de ponerse en el lugar del otro, vive una relación familiar poco afectiva, y tiene muy poca empatía.

Según el Centro de Seguridad en Internet, Internet Segura for Kids (IS4K) el agresor presenta cuatro características fundamentales, aunque no se puede considerar que haya un perfil único:

  • Necesidad de dominar.
  • Bajo rendimiento.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Dificultad para asumir normas.

Cómo es la víctima

Igualmente,  Internet Segura for Kids define a la víctima como una persona:

  • Con pocos amigos.
  • Con un bajo concepto de sí mismo.
  • Con dificultades de interacción social.

Cómo identificar a una víctima que está sufriendo ciberacoso escolar

El ciberacoso escolar no distingue entre sus víctimas. Cualquiera puede ser “el elegido”, por ser diferente del resto o precisamente por no serlo. Lo que sí tienen en común quienes lo sufren es que suelen mantenerlo en secreto.

Según el Centro de Seguridad en Internet para menores de edad en España, que ejecuta sus servicios a través del INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad) los síntomas que pueden poner en alerta si un niño sufre ciberbulling son los siguientes:

  • Falta de asistencia a clase.
  • Problemas de concentración.
  • Disminución del rendimiento académico.
  • Cambios de estado de humor.
  • Falta de reacción ante bromas en público.
  • Falta a actividades antes importantes para la víctima.
  • Reacciones agresivas inusuales o de indiferencia y apatía.
  • Variaciones importantes en el uso de las TIC.
  • Síntomas físicos (dolores de cabeza, abdominales, náuseas, mareos, insomnio).

Otros implicados

En el acoso escolar también están implicados los observadores, es decir aquellas personas que se encuentran dentro del entorno de la víctima, y callan y no denuncian el acoso consistiendo pasivamente sus consecuencias. Aquellos que miran hacia otro lado bien por miedo a convertirse en víctimas; por sentir la necesidad de integrarse en el grupo, o simplemente por indiferencia y lamentablemente, falta de empatía, valor y responsabilidad.

Precisamente, hace unos días el músico y actor Juan Manuel Montilla, más conocido como El Langui, aseguró  en una conferencia sobre acoso escolar que impartió en Navarra, que “la única forma” de acabar con el acoso escolar es que todos aquellos que presencien una situación de bullying se “pronuncien” y no miren “hacia otro lado”.

Violencia invisible

De esta impasividad y de esta problemática social también habla el escritor Eloy Moreno en su novela Invisible, donde se habla de los “monstruos que acosan, pero también de aquellos que pasan de largo y miran hacia otro lado haciendo de las víctimas seres invisibles”.

Ejemplos de ciberacoso

El ciberbullying es una realidad en las aulas, y cada vez más casos salen a la luz, afectando a niños, niñas y jóvenes de edades y contextos diferentes. Algunos de ellos según Internet Segura for Kids (IS4K) son:

  • Distribuir imágenes comprometidas, datos que puedan perjudicar a otra persona.
  • Utilizar sitios web para ridiculizar a la víctima.
  • Robar o suplantar la identidad.
  • Crear perfil falso en las distintas redes sociales.
  • Engañar o haciéndose pasar por otra persona.
  • Hacer correr falsos rumores y acosar a la víctima a través de WhatsApp y difundir a través de grupos de WhatsApp la grabación con móviles de una agresión.

El sexting, antesala del ciberacoso

El sexting, que consiste en compartir imágenes o vídeos de desnudos o semidesnudos sexualmente sugerentes a través de los canales digitales como redes sociales o servicios de mensajería instantánea como WhatsApp, se ha convertido en una práctica extendida entre los adolescentes.

Aunque se manifiestan ciertas diferencias por sexo en la recepción y envío de mensajes de contenido sexual,el 65% está relacionado con la pornografía infantil, el 57% con el acoso en Internet y el 34% con el ciberbullying. 

El 31% de los adolescentes entre 11 y 16 años reconoce haber recibido este tipo de contenidos a través de las redes sociales y servicios de mensajería instantánea, según el estudio Net Children Go Mobile: Riesgos y oportunidades en el uso de Internet y dispositivos móviles en España (2010-2015).

La compañía de teléfonos Orange, se une a las campañas para concienciar sobre el uso responsable de la tecnología y ha lanzado la iniciativa Por un uso Love de la tecnología, que pretende mostrar a las familias las consecuencias del mal uso de las redes sociales y los dispositivos móviles.

Conductas de prevención y protección

Enseñar a los más jóvenes a detectar y denunciar el ciberbullying será clave para su prevención. Por ello, los más jóvenes tienen que tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • No contestar a las provocaciones.
  • No facilitar datos personales.
  • Guardar las pruebas del acoso.
  • Advertir al acosador que está cometiendo un delito.
  • Buscar ayuda.
  • No ser cómplice. No “mirar hacia otro lado”.

Cómo denunciarlo

La primera herramienta para la denuncia del ciberbullying a la que los niños y adolescentes deben acudir son los profesores y director del centro educativo y por supuesto, la familia.

Otra herramienta a la que acogerse son a las políticas y procesos de denuncia que tienen la mayoría de las de redes sociales. Si un compañero de clase está acosando por Internet, se puede contactar con la aplicación o las plataformas de redes sociales para denunciar el contenido ofensivo y pedir que lo retiren.

Si el niño ha recibido amenazas físicas o si ocurre un delito o comportamiento ilegal, lo que inmediatamente se debe hacer es avisar a la policía.

Afortunadamente son muchas las entidades y organismos que forman tomar parte activa en la prevención e intervención ante el acoso escolar, como es el caso de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Para hacer frente al ciberacoso hay que tomar acciones preventivas y saber responder ante el ciberbullying de manera eficaz. No hay un factor determinante para sufrir acoso, por lo que hay que estar siempre prevenido.
Debemos tener siempre presentes que la comunicación en Internet debe estar basada en el respeto, la empatía y la privacidad.

 

 

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